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La Luna es la luz de este reino - el mundo de la sombra y la noche. Aunque este lugar es imponente, no debe ser temerario. En las circunstancias adecuadas, la Luna inspira y encanta. Ella mantiene la promesa de que todo lo que Ud. imagina puede ser suyo. La Luna lo guÃa a lo desconocido de modo que Ud. puede permitir que lo inusual entre dentro de su vida.
Tristemente, habitualmente tenemos miedo de la Luna. En las lecturas, esta tarjeta a menudo da cuenta de miedos y ansiedades - las que llegan en las partes más obscuras de la noche. La Carta 18 también significa ilusiones. Es fácil perder nuestro camino en la luz de la luna. Asegúrese de que las decepciones y las falsas ideas no guÃen su camino. Algunas veces la Luna es una señal de que Ud. está perdido y vagabundeando sin ánimo. Ud. debe encontrar su camino firme y la claridad en su propósito.
La clave XVIII, La Luna, significa Nuestra Consciencia Corporal. Su letra es QOPH, y significa parte posterior de la cabeza. También es la Clave del Sueño reparador.
En la carta se observa a la Luna derramando Yods sobre la Tierra. Al Occidente, un cangrejo (signo de la vida elemental) sale del agua y evoca la figura del Escorpión.
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Sobre el pasto, sÃmbolo de la vida vegetal, un lobo (nuestra parte salvaje) y un perro (nuestra parte culturizada) le ladran a la Luna. La Luna es el arcano del manejo del lenguaje. A lo lejos vemos dos torres, sÃmbolos de lo humano, de lo cotidiano.
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Los Arcanos 17, 18 y 19 representan los tres estados básicos de la mente: la Meditación, el Descanso y la Actividad. La Luna es la carta de la limpieza mental, de la mente en reposo, serena, alejada de los fanatismos y dogmatismos, recordándonos el viejo adagio: Hay tres verdades: tu verdad, mi verdad, y la verdad.
La Luna nos enseña la VÃa del Retorno hacia lo que somos, y también somos cuerpo. Debemos cuidar de él para poder hacerlo digno albergue de nuestro espÃritu. No la creencia que el cuerpo humano tiene "partes buenas" y "partes malas", pueril supercherÃa ya por suerte muy superada en nuestros dÃas.
Todo nuestro cuerpo hace parte del EspÃritu Puro. Como a tal debemos tratarlo. Esa es la enseñanza de la Luna. |