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En su mejor expresión el control estricto no es brutal, pero sí firme y directo. Está fundamentado por un fuerte deseo y una gran confianza. El Carro puede significar auto control o control del entorno. Esta carta también representa victoria. Hay muchos tipos de victorias; El Carro es del tipo ganar- perder. Su éxito es el resultado de vencer en la competición para llegar a ser el número uno. Tales momentos son gloriosos en las circunstancias adecuadas.
El Carro, arcano VII, es de suma importancia para los Masones, quienes en él vemos muchos símbolos que tan caros nos son en nuestra Orden.
El Auriga es el Yo interno, las riendas son la mente, las esfinges (una negra, otra blanca, los Opuestos, siempre los Opuestos¡¡¡ Observad que la esfinge Negra es masculina y la Blanca femenina, Consciencia y Subconsciencia..) son los sentidos que jalonan el carruaje, que es el Cuerpo. Su letra es Cheth que significa Valla. Nos enseña quiénes somos y nos da elementos para guiar nuestra voluntad en consonancia con los designios del Gran Arquitecto del Universo. Nos ayuda a aclarar nuestro papel en la Gran Obra.
Esta Clave representa la conquista de la Ilusión. Observad sobre el escudo, frente a la carroza, el "lingam-yoni" de los Hindúes, que simboliza la unión de las fuerzas sexuales opuestas, dándonos sentido de protección y síntesis psíquica.

Hay dos ideas centrales sugeridas por la Carroza: Receptividad y Voluntad. Para los masones el 7 significa, entre otras cosas, la Maestría, Consumación, Seguridad, Conquista, Paz y Protección. Los sentidos están controlados por las riendas invisibles del Auriga, observad su semblante sereno, en paz. La receptividad nos recuerda la máxima milenaria "si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los Cielos", pero la Carroza también nos ha permitido liberarnos de influencias dañinas que desde niños hemos recibido...de nuevo dejamos tirado por ahí al Hombre Viejo...La Carroza estuvo jalonada por los Sentidos, pero éstos ahora reposan, las riendas los han amansado, el Auriga sostiene en su mano derecha la vara Mágica de El Mago. Ello quiere decir que con esta carta termina el primer septenario del tarot, que por lo mismo sintetiza a las Claves anteriores: el Mago (la varita), es la Autoconsciencia; la Sacerdotisa, simbolizada por las medias lunas sobre los hombros del Auriga, recordemos que es la Subconsciencia; y las Estrellas nos recuerdan a la Emperatriz, las Imágenes mentales que materializa el Emperador (la Corona y el Pectoral del Auriga), la razón, todo lo cual nos faculta ahora para probar nuestras intuiciones (el Hierofante), llegando a percibir las diferencias entre autoconsciencia, subconsciencia y superconsciencia (los Amantes, el lingam-yoni).
El Carro nos enseña que nuestra Voluntad es sólo una expresión particular de la Gran Voluntad Cósmica, del Orden, de los designios del Gran Arquitecto del Universo. Per se nos han dado las riendas, nuestra mente, para entender cuál es el camino a seguir en la Gran Obra. El Auriga ha dejado atrás la Ciudad, ha vadeado el Río y ahora reposa. Es la Maestría. Sólo los Hombres Libres y de Buenas Costumbres (los que han dominado las Esfinges y el Carro, o sea, los Sentidos y el Cuerpo), cumplen 7 años... |